domingo, 5 de enero de 2014

Adiós, Buenos Aires, no sé cuándo vuelvo

Hoy fue mi última noche en Buenos Aires. Ayer fue mi última noche real (de las de salir, de esas de sábado y ropa nueva). Hoy fue una noche triste con final feliz y edulcorado por la compañía de mi amiga Economista que me llevó a mi cita preferida: comer helados en el automac. 

Me dio todos los gustos (pedí dos helados -como siempre). No nos despedimos. Las amigas de verdad nunca se despiden. Las amigas de verdad están siempre conectadas. Cualquiera que tenga una lo sabe.

Hoy me despedí de la terraza y la pileta (si puedo, adjunto fotos). Me despedí del planetario que se veía de lejos. Nade en una pileta impecable, virginal y rodeada de una terraza renovada y vacía. Así se deben sentir los hombres cuando desvirgan a una mujer y así me despedí también del verano. Mi estación MENOS preferida. Odio el calor. El verano es de los mediocres de los que esperan ansioso y exclaman en oficinas del microcentro "ya llega el finde". Si trabajara en recursos humanos "¿verano o invierno?" sería una de mis preguntas filtro.

Me voy a seguir lastimando las manos con valijas y tratando de editar y reeditar para que mi vida entré toda en una valija. Computadora nueva, clase social nueva y otra ciudad.

¿Serán buenos todos los nuevos comienzos?

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